jueves, 22 de diciembre de 2011

¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA EVANGELIO?

El término ‘evangelio procede de la lengua griega y significa ‘buena noticia’. No se refiere a una ‘buena noticia’ de cualquier tipo; indica la ‘buena noticia’ dotada de la fuerza suficiente para cambiar la existencia de quien la escucha. Veamos un ejemplo.

    En una lápida del año 9 a.C., hallada en la ciudad de Pirenne (Asia Menor), alusiva al nacimiento del emperador Augusto, aparece la siguiente inscripción: “El día del nacimiento del dios Augusto fue para mundo el comienzo de una ‘buena noticia’ (evangelio) recibida gracias a él”. El nacimiento de Augusto fue una ‘buena noticia’ para los ciudadanos de Pirenne; pues, la tarea del monarca tuvo la trascendencia suficiente para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la metrópoli.

     A lo largo del Antiguo Testamento, el término ‘evangelio’ (buena noticia) aparece 26 veces, e indica la espera anhelante del pueblo judío por la llegada del Mesías y la instauración del Reino de Dios; sin duda, esta esperanza alcanza su cumplimiento en la persona de Jesús de Nazaret.

    Desde la perspectiva cristiana, la palabra ‘evangelio’ (buena noticia) adquiere una doble significación. Por una parte se refiere a Jesús; pues Él es la ‘buena noticia’ capaz de transformar nuestra vida en semilla del Reino de Dios. Por otra, da nombre a los cuatro libros, ‘los evangelios’, que proclaman la salvación que Jesús regala a la humanidad entera (Mateo, Marcos, Lucas, Juan).

    Aunque la palabra ‘evangelio’ aluda, como acabamos de exponer, a los  cuatro evangelios, refiere esencialmente la identidad de Jesús. La vida, muerte, y resurrección del Señor, transforma nuestra existencia en rostro del Reino de Dios. Recordemos las palabras de San Pablo: “Os recuerdo hermanos el evangelio que os prediqué [...] Cristo murió por nuestros pecados [...] fue sepultado [...] y resucitó al tercer día […] se apareció a Cefas y luego a los Doce, después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez. Luego se apareció a Santiago [...] y por último también a mí” (1 Cor. 15, 1-8). Esta es la acepción más importante de la palabra ‘evangelio’: La misma persona de Jesús resucitado. Los cristianos no somos seguidores de libros o de códigos, vamos en pos de alguien vivo: Jesús de Nazaret, la presencia de Dios entre nosotros.

                                                                     Francesc Ramis Darder