domingo, 24 de marzo de 2013

PABLO DE TARSO: EL ANUNCIO DEL EVANGELIO A LOS FILÓSOFOS PAGANOS (HCH 17,16-34)


                                                                                                                     Francesc Ramis Darder
    La magnificencia del discurso de Pablo ante los filósofos en el Areópago de Atenas estriba en la habilidad del apóstol para insertar el mensaje del evangelio en el horizonte de comprensión de la mentalidad pagana. Con la intención de proclamar eficazmente el evangelio a los eruditos de su época, hilvanó la arenga mediante varias referencias tomadas del pensamiento clásico. Veamos algunas.

    La falsa creencia según la que Dios vive encerrado en los templos (17,24ª; Plutarco: Mor. 1034b; Lucrecio: De Sacrif. 11). La trascendencia absoluta de Dios respecto del ser humano (17,24b; Plutarco: Mor. 1052ª; Platón: Tim. 33-34; Séneca: Epist. 95,47). La referencia a Dios como aquel en quien vivimos, nos movemos y existimos (17,28ª; Platón: Tim. 37c; Plutarco: Mor. 477). La trascripción de la primera mitad de un hexámetro del poeta Arato (17,28b; Arato: Faenomenon. 5; alusión indirecta a Cleantes: Fragm. 537). La alusión a los dioses desconocidos (Pausanias, I 1,14). La certeza de que Dios ha plantado una semilla en el corazón del hombre para que pueda intuir la esencia divina (17,27; Dión de Prusa: Or. XIII 28-30; Séneca: Espist. 41,1). La crítica contra el culto idolátrico (17,29; Plutarco: Mor. 167; Máximo de Tiro: X).

    El apóstol se valió de la filosofía clásica para intentar abrir el corazón de los sabios a la voz de la Buena Nueva. A través de los entresijos del discurso, proclamó ante los griegos el hondón de la fe cristiana: “la resurrección de Jesús” (Hch 17,34), y la exigencia de “conversión” (Hch 17,30). La habilidad de Pablo ilumina uno de los grandes retos de la Iglesia actual: la necesidad de entreverar el mensaje cristiano en las coordenadas del pensamiento contemporáneo.

Ejercicio. Podrías leer detenidamente Hch 17,16-34 y Sab 1,1-5,23.

sábado, 16 de marzo de 2013

¿QUIÉN ES EL APÓSTOL PEDRO?

                                                                                         Francesc Ramis Darder


     El lago de Genesaret es una de las regiones bellas de Palestina. Situado en Galilea, se caracteriza por su abundante pesca. Sus riberas, en tiempo de Cristo, gozaban de una actividad económica y urbanística en expansión. El rey Herodes (36-4 aC.) edificó a orillas del lago la ciudad de Tiberias que, junto a Bersaida y Magdala, conferían al entorno un ambiente cosmopolita. La pesca era abundante frente a la ciudad de Cafarnaún que en la época de Jesús disponía de aduana, sinagoga, y guarnición militar.

      Jesús inició su ministerio predicando en la sinagoga de Nazaret de Galilea (Lc 4, 16-30). Después bajó a Cafarnaún donde enseñaba el sábado en la sinagoga y curaba a los enfermos (Lc 4, 31-37). La fama de Jesús se extendió por toda Galilea. La gente le buscaba y deseaba retenerlo.

    En una ocasión, Jesús se hallaba junto al lago, mientras la muchedumbre le rodeaba para escuchar la Palabra. Vio dos barcas amarradas junto al agua, los pescadores habían bajado y remendaban las redes. Jesús subió a la barca de Simón y le pidió que la apartara un poco de tierra, se sentó e instruía a la gente desde la barca (Lc 5, 1-3). Cuando acabó de hablar, Jesús se dirigió a Simón y le llamó para que fuera discípulo suyo. Veamos el proceso de la vocación de Simón con el que se convirtió en un fiel seguidor de Jesús.


A. Jesús llama personalmente a Simón (Lc 5, 1-11).

     Jesús y Simón se conocían. Jesús había estado en su casa para curar a su suegra (Lc 4, 38-39). Simón debía admirar los prodigios de Jesús y la ternura de sus palabras. Jesús y Simón se conocían, pero no contemplaban la realidad de la misma manera. Para Jesús, Simón puede convertirse en discípulo, “pescador de hombres” en favor del Reino de Dios (cf. Lc 5, 11). Desde la perspectiva de Simón, Jesús es un Maestro al que admira, pero con quien aún no sabe bien como comprometer del todo la vida (cf. Lc 5, 5).

     Jesús toma la iniciativa y llama a Simón. Siempre es el Señor quien se adelanta a llamarnos y amarnos. Dice a Simón: “Rema mar adentro y echad vuestras redes para pescar” (Lc 5, 4). La expresión “rema mar adentro” significa para un pescador volver otra vez al lago para buscar un lugar mejor para pescar, pero en labios de Jesús adquiere una connotación más profunda.

     La locución “adentro” aparece dos veces en el evangelio de Lucas (Lc 5, 3.4). La primera acontece, cuando “Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la hiciese ir un poco más adentro respecto de la tierra, se sentó y desde la barca enseñaba a las multitudes” (Lc 5, 3). Jesús desde la barca mira a la muchedumbre y anuncia el Reino. La segunda vez dice a Simón “rema mar adentro” (Lc 5, 4). La primera vez Jesús ha ido “adentro” en la barca y ha hablado a la multitud. Ahora dice a Simón rema mar “adentro”; es decir, aprende a mirar a las personas con los mismos ojos que yo las miro.

     Cuando Jesús nos llama, dice “rema mar adentro” en tu vida y aprende a contemplar la realidad con los ojos de Dios. La vocación es la llamada personal de Jesús para que percibamos la vida en la perspectiva del Señor del Señor, trenzada sobre la ternura y la misericordia.


B. Simón no entiende las palabras de Jesús, pero confía.

     Simón no capta el trasfondo de la llamada. Para él, Jesús quizá aún fuera uno de tantos Maestros que pululan en tierra palestina. Pedro constata la inutilidad de volver a pescar: “Maestro, hemos estado toda la noche faenando sin pescar nada” (Lc 5, 5). Pedro observó cómo Jesús curaba a su suegra y constató otros prodigio en Galilea; por eso, y a pesar de que no tiene sentido volver a pescar, confía en Jesús, y le dice: “... pero puesto que tú lo dices, echaré las redes” (Lc 5, 5).


C. Pedro descubre la identidad íntima y personal de Jesús.

    Simón deposita la confianza en Jesús y cala de nuevo las redes. El resultado es sorprendente: “... capturaron una gran cantidad de peces. Como las redes se rompían, hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían” (Lc 5, 6-7).

     Durante la noche, Pedro y sus compañeros se esforzaron en vano. Al rayar el alba, Pedro confía en Jesús y echa las redes. El resultado es sorprendente. Pedro no se extasía ante la cantidad de peces, sino que a través de la cuantiosa pesca descubre la intimidad de Jesús, así dice el Evangelio: “Al verlo, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús diciendo: Apártate de mí, Señor, que soy un pecador” (Lc 5, 8). La traducción griega del texto hebreo del del Antiguo Testamento se refiere a Dios como “Señor”; de modo análogo, el NT contempla a Jesús como “el Señor” (Ac 11, 20). Percibir en la humanidad de Jesús la intimidad de Dios es palpar el hondón de Cristo (Ac 7, 59) y descubrir en Él al único que confiere pleno sentido a la existencia humana (Ac 15, 11).


D. Pedro nace como apóstol del Evangelio del Señor.

     Jesús dijo a Simón: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres” (Lc 5, 10). Pedro y sus compañeros, Jaime y Juan, hijos de Zebedeo, dejaron las barcas en tierra y siguieron a Jesús. Pedro ha aprendido a ver la realidad con los ojos de Dios; se hace pobre, lo deja todo, y compromete la vida en el seguimiento de Jesús, el Salvador del Mundo.


REFLEXIÓN.

    Pablo, camino de Damasco, creyó que el Señor era la luz definitiva capaz de llenar de sentido su existencia. Predicando en Atenas percibió que el cristianismo no es una teoría, sino la experiencia del amor intenso que pasa por la cruz. Experimentó que cuando el amor se convierte en cruz es cuando refleja fielmente la imagen de Jesús.

    Pedro conocía y admiraba a Jesús pero no había aprendido aún a observar la realidad con los ojos de Dios. Jesús toma la iniciativa y habla al pescador. Pedro no comprende cómo es posible volver a pescar con éxito tras una noche vacía, pero confía en la palabra de Jesús. El resultado es desconcertante. Pedro no se sorprende de la gran cantidad de peces, sino que se admira de la íntima personalidad de Cristo. El encuentro personal con Jesús es el acontecimiento central de la vida del primero de los apóstoles: Jesús no es un simple Maestro, es el Señor por quien merece la pena dejarlo todo y seguirle para siempre.

martes, 12 de marzo de 2013

Libro ISAÍAS: COMENTARIOS DIDÁCTICOS A LA BIBLIA


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ISAIAS: COMENTARIOS DIDACTICOS A LA BIBLIA 


FRANCESC RAMIS DARDER, PPC, 2004
ISBN 9788428819220

 El planteamiento es didáctico y catequético. Didáctico, en cuanto que aporta datos concretos para comprender el mensaje de Isaías; catequético, porque incita al lector a poner en práctica el mensaje revelado en la vida cotidiana.

 

jueves, 7 de marzo de 2013

EL SEÑOR, DIOS QUE ACOMPAÑA

                                                                               Francesc Ramis Darder


Israel sabía que el Señor le liberó de la esclavitud de Egipto y se preguntaba: ¿por qué Dios nos ha liberado? El pueblo respondía: “porque conocía nuestro sufrimiento” (Ex 3,7); y preguntaba: ¿Cómo conocía Dios nuestro dolor? Dios conoce nuestro padecer porque nos acompaña. El Señor libera; y porque libera,  acompaña.

    Las historias patriarcales manifiestan la certeza de que Yahvé acompaña a su pueblo. Yahvé pone en camino a Abrahán, pero no le deja sólo. Le cubre de bienes (Gen 13), pacta con él (Gen 17), escucha su plegaria (Gen 18), le concede descendencia (Gen 21). La historia de José describe la cercanía de Dios: el texto dice con frecuencia “Dios estaba con él” (Gen 39,3).

    Los patriarcas no son siempre modelos de santidad. Abrahán entrega a su esposa al faraón para enriquecerse a costa de ella (Gen 12,10-20). Jacob usurpa la primogenitura a su hermano Esaú (Gen 27), y roba los rebaños a su tío Labán (Gen 30,32-43). Abrahán y Jacob con su conducta se alejan de Dios, pero el Señor permanece fiel.

    Isaías pone en labios de Dios una frase enigmática: “Yo formo la luz y creo la tiniebla” (Is 45,7). Cuando obramos el bien caminamos hacia la luz, hacia Dios. Cuando perpetramos el mal nos dirigimos a la tiniebla. En la oscuridad también está Dios a nuestro lado; no para incitarnos a urdir la maldad sino para recogernos en el momento en que decidamos engendrar el bien.

    Las historias patriarcales revelan el triunfo del más pequeño. Esaú era el hermano mayor y Jacob el menor, pero Dios se inclina por el menor. Había dos hermanas Lía y Raquel, la escogida es la menor, Raquel. Dios acompaña a todos pero tiene privilegiados: los pequeños, los pobres, los débiles. Dios elige a los sencillos para realizar su proyecto: “lo débil del mundo se lo escogió Dios para humillar a lo fuerte” (1Cor 1,27).

    La amistad con Dios es gratificante y exigente. Los profetas afirman que la amistad con Dios no implica que Yahvé tolere la injusticia cometida por Israel. Dice Amós: “Escuchad quienes oprimís a los débiles y maltratáis a los pobres...vendrán días en que os izen con ganchos y os arrojen al estiércol” (Am 4,1-3).

    Dios está a siempre a nuestro lado. La constancia de la plegaria refleja la certeza de sabernos acompañados por Dios; y nuestra proximidad a los pobres manifiesta el deseo de encontrarnos con el Señor, el Dios bueno que siempre nos acompaña.

lunes, 25 de febrero de 2013

¿QUIÉN ES HERODES?


                                                                               Francesc Ramis Darder


Solemos suponer que el nombre “Herodes” refiere una sola persona, sin embargo durante el período del NT tras el apelativo “Herodes” se ocultan varios personajes.

    Herodes I el Grande no era de origen hebreo, y por eso muchos judíos no aceptaron su gobierno. Mediante el ejercicio de la intriga y de una crueldad ilimitada consiguió que los romanos le nombraran rey de Palestina (37-4 aC). Para congraciarse con el pueblo levantó edificios suntuosos, remozó el Templo de Jerusalén y protegió el país con numerosas fortalezas. El Evangelio sitúa durante su reinado el nacimiento de Jesús (Mt 2,1), la adoración de los magos (Mt 2,3) y la matanza de los inocentes (Mt 2,16).

    Herodes Filipo Boeto residió en Roma y careció de ambición política. El Evangelio le presenta bajo el nombre de Filipo, y reseña como su esposa Herodías le abandonó para casarse con su cuñado Herodes Antipas (Mt 14,3; Mc 6,17).

    Herodes Antipas fue tetrarca de Galilea y Perea (4 aC-39 dC); el título de “tetrarca” equivale a lo que podría ser un conde o un marqués. Fue él quien, por instigación de Herodías, hizo decapitar a Juan el Bautista (Mt 14,1-12), y durante la pasión interrogó y despreció a Jesús (Lc 23,6-9).

    Herodes Filipo fue soberano de Iturea y Traconítide (4 aC-36dC) como relata Lc 3,1. Se casó con Salomé, hija de Herodías. Construyó las ciudades de Betsaida y Cesarea de Filipo, ciudad en que tuvo lugar la confesión de Pedro (Mc 8,27-30).

    Herodes Agripa I fue rey de toda Palestina (41-44 dC). Hizo decapitar a Santiago el Mayor (Ac 12,1), y encarceló a Pedro (Ac 12,3-4). Según narra el libro de los Hechos de los Apóstoles murió carcomido por una cruel enfermedad (Ac 12,23).

    Herodes Agripa II, con el consentimiento romano, reinó sobre algunos territorios de Judea. Concluyó la edificación del Templo de Jerusalén iniciada por su abuelo Herodes I el Grande. Desgraciadamente dicho Templo fue destruido por los romanos 7 años después de su consagración definitiva. El rey vivió maritalmente con su hermana Berenice. Los Hechos de los Apóstoles narran el interrogatorio a que sometió al apóstol Pablo (Ac 25, 13 - 26,31).

domingo, 17 de febrero de 2013

EL SEÑOR, DIOS LIBERADOR

                                                                         Francesc Ramis Darder


El acontecimiento central del AT radica en la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto. Los israelitas compusieron un credo para confesar que la liberación de Egipto era el suceso crucial de su vida: “Éramos esclavos del faraón en Egipto, y Yahvé nos sacó de Egipto con mano fuerte ... para entregarnos la tierra que bajo juramento había prometido a nuestros padres” (Dt 6,20-24).

   Yahvé, por medio de Moisés, liberó a Israel. El pueblo cruzó el mar y atravesó el desierto hasta el monte Sinaí, donde el Señor le entregó las tablas de la Ley. Después, Israel, siguió su camino hacia la Tierra Prometida que conquistó bajo el mando de Josué (Ex-Jos). La historia narra la liberación de Israel pero la identidad del Dios que libera debemos buscarla en el relato de la vocación de Moisés (Ex 3,7-12).

    Los israelitas gemían por la opresión de los egipcios (Ex 2,23). Su dolor llegó a Yahvé que dijo a Moisés: “He visto la aflicción de mi pueblo y escuchado su clamor, conozco su sufrimiento ... y he bajado para liberarle” (Ex 3,7-8). Notemos el detalle: Israel sufre en Egipto pero antes de implorar la salvación, el Señor se adelanta a liberarlo. ¡Dios nos ha amado primero!

    La historia muestra al hombre angustiado por los avatares de la vida. Las religiones describen cómo el hombre oprimido ofrece sacrificios para obtener el favor divino. Israel padeció oprobio en Egipto; pero, y ahí está la diferencia, no es Israel quien se gana el favor de Dios con sacrificios, sino que Yahvé se adelanta a amarlo y liberarlo.

    La vocación de Moisés ofrece otro detalle importante. “Moisés vio que la zarza estaba ardiendo, pero no se consumía” (Ex 3,2). ¿Qué representa la zarza que arde sin consumirse? La zarza simboliza a los creyentes que siguen al Dios liberador. Las dificultades que queman nuestra existencia como el fuego de la zarza, son muchas. Sin embargo, el creyente sabe que por duro que sea el resquemor de la vida su existencia nunca llegará a consumirse porque a su lado está la voz del Dios que libera.

    Yahvé no sólo salvó a Israel de Egipto, también nos libera hoy. Sentirse liberado significa creer que Dios nos ha ganado para sí, nos ha amado primero. Confiar en que si nos mantenemos fieles al Dios del amor luchando por la liberación humana, no habrá contrariedad capaz de aniquilarnos para siempre.

sábado, 2 de febrero de 2013

¿QUÉ SIGNIFICA LA CUARESMA? MEDITACIÓN SOBRE LA CUARESMA

                                                                      Francesc Ramis Darder


Juan Pablo II hizo público un mensaje de Cuaresma con un título emblemático: “La Caridad no lleva cuanta del mal”.

    El lema está tomado de la página del Nuevo Testamento que mejor habla del amor: “... el amor es paciente y bondadoso; no tiene envidia, ni orgullo ni jactancia. No es grosero ni egoísta; no se irrita ni lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que encuentra su alegría en la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta. Este amor no pasará nunca (1Cor 13,4-8).

    La Cuaresma es el camino de preparación para la Pascua; por eso nos invita a vivir intensamente la caridad, para que el domingo de resurrección podamos encontrarnos plenamente con el Dios del amor (1Ju 4,8).

    El Papa invita a vivir intensamente el amor advirtiéndonos de la necesidad de tomar en serio la Eucaristía y la Reconciliación. No se limita a recordarnos la celebración de estos sacramentos, sino que nos llama a celebrarlos y a vivirlos con intensidad.

    Vivir el sacramento de la Reconciliación implica que nos dejemos perdonar por Dios, pero también que sepamos perdonar al prójimo y a quien pensemos tener por enemigo. Vivir la reconciliación significa la capacidad de saber perdonarnos los errores cometidos en el pasado para aprender a construir el futuro desde la esperanza que confiere la fe.

    Vivir la reconciliación supone vivir en paz consigo mismo, a la vez que compromete  nuestra vida a sembrar la paz en nuestro mundo. No cualquier paz sino la paz cristiana, aquella que brota cuando existe una situación de justicia social para todos.

   Vivir la Eucaristía requiere la opción por compartir y comprometer nuestra existencia con los demás. Vivir la Eucaristía implica disponer de un corazón amplio para compartir la mesa con todos, especialmente con los emigrantes y todos los que necesitan acogida, comprometer nuestra vida con los que carecen de techo y les falta el pan.

    La Reconciliación y la Eucaristía son dos aspectos de la vivencia del amor, y en su celebración sacramental recibimos la gracia de Dios que se compromete con nosotros para que podamos vivir plenamente el amor. Pues amar y sentirse amado es lo único que confiere sentido a la vida, y prepara la existencia humana para el encuentro con Cristo resucitado el día de Pascua.

CUARESMA 2013. SEMANA SANTA 2013. DURANTE LA CUARESMA Y LA SEMANA SANTA RECEMOS CON LA BIBLIA


                                                                   Francesc Ramis Darder


La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de El (S. Agustín).

Metodología para la oración:

1. Comencemos haciendo unos momentos de silencio. Pacifiquémonos. Sintámonos bien con nosotros mismos, en silencio, en paz.

2. Observemos nuestra vida. Aquellas situaciones que nos alegran, y también aquellas que nos provocan angustia y dolor.

3. Leamos algún texto de la Sagrada Escritura (en estas hojas tenemos un conjunto de citas tomadas de la Biblia). Elijamos una cada día de la Cuaresma y de la Semana Santa. Leámoslo despacio. Fijémonos en alguna palabra o en alguna frase que pueda iluminar nuestra vida.

4. En nuestro interior vayamos repitiendo lentamente esta palabra o esta frase.

5. Apliquemos esta palabra o esta frase a la situación de nuestra vida que antes hemos contemplado. Pidamos a Dios que nuestro actuar vaya en consonancia con estas palabras de la Escritura que hemos repetido en nuestro interior.


CITAS BÍBLICAS PARA LA ORACIÓN DURANTE LA CUARESMA Y LA SEMANA SANTA



FEBRERO

Día 13. “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que brota de la boca
              de Dios” (Mt 4, 4).

14. “El Reino de Dios no tiene que ver con lo que uno come o bebe; camina en la
       justicia, la paz y el gozo del Espíritu Santo” (Rm 14, 17).

15. “Hermanos: Habéis sido llamados a la libertad, pero no os aprovechéis con
        egoísmo, sino al contrario: por el amor servios unos a otros” (Gal 5, 13).

16. “Aspirad a las cosas grandes ... sintonizad con las cosas de más arriba,
        no con las  de la tierra” (Col 3, 1-2).

17. “En verdad os digo: el comportamiento que habéis tenido con cualquiera de mis
      hermanos más pequeños, lo habéis tenido conmigo” (Mt 25, 40).

18. “No te avergüences nunca de dar testimonio de nuestro Señor Jesucristo”
      (2 Tm 1, 8).

19. “Dios es Espíritu, por eso aquellos que le adoran deben hacerlo en espíritu y en
      verdad” (Jn 4, 24).

20. “El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad: en la oración, nosotros no
      sabemos a ciencia cierta lo que debemos pedir, pero el Espíritu en persona
      intercede por nosotros con gemidos”  (Rm 8, 26).

21. “Si alguno de vosotros quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que tome su
      cruz y que me siga” (Lc 9, 23).

22. “Vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis” (Mt 6, 8).

23. “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por
      añadidura” (Mt 6, 33).

24. “Si os mantenéis en mi palabra, seréis en verdad discípulos míos, tendréis
      experiencia de la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8, 31-32).

25. “¡ Cuántas gracias le doy a Dios por Jesús, Mesías, Señor nuestro !” (Rm 7, 25).

26. “El amor que Dios nos tiene inunda nuestros corazones por el Espíritu Santo
       que  nos ha dado”  (Rm 5, 5).

27. “Seguidme y os haré pescadores de hombres”  (Mc 1, 17).

28. “No habéis recibido espíritu de esclavos para tener miedo, sino un espíritu de
        hijos, que nos hace clamar con fuerza: Abba, Padre” (Rm 8, 15).


MARZO


1. “Dejad de amontonar riquezas en la tierra, donde la polilla y la carcoma las
        echan a perder y donde los ladrones abren boquetes y roban”  (Mt 6, 20).

2. “Cuando hagas limosna, que tu mano izquierda no se de cuenta de que lo hace
        tu derecha” (Mt 6, 3).

3. “Los frutos del Espíritu son: amor, alegría, paz, paciencia, humanidad,
        bondad,   fidelidad, mansedumbre, control de uno mismo” (Gal 5, 22).

4. “Pues si perdonáis las culpas a los demás, también vuestro Padre del Cielo os
        perdonará a vosotros” (Mt 6, 14).

6. “Pienso que todos los sufrimientos de este mundo no tienen comparación con
        la felicidad que se ha de revelar en nosotros” (Rm 8, 18).

7. “Aquel que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos
       nosotros,  ¿ cómo es posible que con El no los lo regale todo ?” (Rm 32).

8. “El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los
        cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, partir tu pan con el
        hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo ...”
        (Is 58, 6-7).

9. “El Señor es Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor hay libertad”
        (2 Cor 3, 17).

10. “Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos”
       (Mt 5, 3).

11. “Amad a vuestros enemigos y rezad por aquellos que os persiguen; así os
        asemejaréis a vuestro Padre del Cielo, que hace salir el Sol sobre buenos y
        malos y envía la lluvia a justos e injustos” (Mt 5, 44-45).

12. “Aquello que viene de fuera no puede ensuciar al hombre ... lo que le ensucia
        es   aquello que le sale de dentro” (Mc 7, 18.21).

13. “Igual que mi Padre me amó os he amado yo. Manteneos en ese amor que os
        tengo, y para manteneros en mi amor cumplid mis mandamientos” (Jn 15, 9).

14. “A los ricos de este mundo insísteles en que no sean soberbios ni pongan su
        confianza en riqueza tan incierta, sino en Dios que nos procura todo en
        abundancia para que lo disfrutemos” (1 Tm 6, 17).

15. “Estad siempre alegres, orad constantemente, dad gracias en toda circunstancia
        porque esto quiere Dios de vosotros como cristianos” (1 Tes 5, 17).

16. “Si yendo a presentar tu ofrenda ante el altar, te acuerdas allí que tu hermano
        tiene algo contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, y ve primero a reconciliarte
        con tu hermano; vuelve entonces y presenta tu ofrenda” (Mt 5, 23).

17. “Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la
        viga que tienes en el tuyo” (Mt 7, 3).

18. “No basta decir  <Señor, Señor> para entrar en el Reino de los Cielos; no, hay
        que poner por obra el designio de mi Padre del Cielo” (Mt 7, 21).

19. “Acercaos a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os daré
        respiro” (Mt 11, 28).

20. “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; igual que yo os he
        amado, amaos también entre vosotros. En eso conocerán que sois discípulos
        míos: en que os amáis unos a otros” (Jn 13, 34-35).

21.  No estéis agitados; fiaos de Dios y fiaos de Mí” (Jn 14, 1).

22. “No me elegisteis vosotros a mí, fui yo quien os eleg a vosotros y os destiné a
      que os pongáis en camino y deis fruto” (Jn 15, 16).

23. “Os he dicho estas cosas para que gracias a Mí tengáis paz. En el mundo
      tendréis  apreturas, pero, ánimo, que yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33).

24.  “Por consiguiente acogeos mutuamente como el Mesías os acogió para honra
       de Dios” (Rm 15, 7).

25. “A nadie le quedéis debiendo nada más que el amor mutuo, pues el que ama a
      otro tiene cumplida la Ley” (Rm 13, 8).

26. “Esmerémonos en lo que favorece la paz y construye la vida común”
     (Rm 14, 19).

27. “Así que esto queda: fe, esperanza, amor; estas tres, y de ellas la más valiosa
      es el amor” (1 Cor 13, 13).

28. “Por consiguiente, queridos hermanos, estad firmes e inconmovibles, trabajando
      cada vez más por el Señor, sabiendo que vuestras fatigas como cristianos no
      son inútiles” (1 Cor 15, 58).

29. “El favor del Señor Jesús Mesías y el amor de Dios y la solidaridad del Espíritu
      Santo, estén con todos vosotros” (2 Cor 13, 13).

30. José de Arimatea descolgó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso
     en un sepulcro que estaba excavado en la roca; luego, hizo rodar una piedra
     sobre la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la de Joset se fijaban
    donde era puesto (Mc 15,46-47).

31. Jesús de Nazaret, el Crucificado, ¡HA RESUCITADO!  (Mc 16,6).

martes, 29 de enero de 2013

¿QUÉ ES LA CUARESMA?

                                                                                                         Francesc Ramis Darder

    La Cuaresma es el tiempo privilegiado de conversión, en que preparamos nuestra vida para encontrarnos con Cristo resucitado durante la Pascua. La conversión consiste en cambiar nuestro modo de vivir, dejándonos guiar por la luz del Evangelio.

     Jesús de Nazaret indica las tres actitudes que debemos transformar en nuestra vida. En lugar de pretender el poder, dedicar nuestro tiempo al servicio del prójimo; en vez de desear poseer cada vez más cosas, esforzarnos en compartir lo nuestro con los demás; y, en lugar de aparentar lo que no somos, intentar vivir humildemente.

     Durante la época de Cristo, las condiciones económicas y sociales eran penosas. Los judíos ansiaban la llegada del Mesías que pusiera fin a la opresión. La gente deseaba un Mesías con tres características: “poder”, “tener” y “aparentar”. Un Mesías poderoso para desbancar el poder de los romanos, rico para eliminar de un plumazo la pobreza, y de una espectacularidad deslumbrante.

    Jesús es el Mesías, pero en su predicación evita presentarse como un Mesías ávido de “poder”, “tener” y “aparentar”. Jesús matiza cuidadosamente su manera de actuar como Mesías.

    Cristo nos salva, pero no desde el “poder” sino desde el “servicio”: “El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por todos” (Mt 20, 28).

     Jesús nos libera, pero no desde el “tener” sino desde el “compartir”: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres ... luego ven, y sígueme” (Mt 19, 21).

     El Señor no nos salva mediante la “apariencia deslumbrante” sino desde la “humildad” y el dolor de la cruz: “... y se humilló a si mismo, obedeciendo hasta la muerte y una muerte de cruz” (Flp 2, 8).

     La Cuaresma es tiempo de conversión. La ocasión de cambiar el ansia de poder en afán de servicio, el momento de trasformar la angustia de poseer en la alegría de compartir, y la oportunidad de recorrer la senda de la humildad por el camino de nuestra vida; y, todo eso para encontrarnos personalmente con Cristo resucitado la madrugada de Pascua. ¡Sólo el amor hace las cosas nuevas!

martes, 22 de enero de 2013

¿QUÉ SIGNIFICA EL INCESTO DE LOT CON SUS HIJAS? LA DESCENDENCIA DE LOT: EXPLICACIÓN DEL ORIGEN DE DOS PUEBLOS.


                                                                                  Francesc Ramis Darder


    El relato del Génesis presenta un acontecimiento extraño: “Las dos hijas de Lot quedaron encinta de su padre. La mayor dio a luz un hijo, y le llamó Moab: el padre de los actuales moabitas. La pequeña también dio a luz un hijo, y le llamó Ben Ammí: el padre de los actuales amonitas” (Gn 19,37-38).

   Como sabemos, la Biblia cuenta las verdades de fe envueltas en el lenguaje cultural de su tiempo; pero  también presenta algunos acontecimientos históricos revestidos con la forma de hablar propia del pensamiento semita.

    Los amonitas y los moabitas eran dos pueblos vecinos de Israel. Los países de Moab y Amón estaban situados en la parte oriental del Jordán, mientras Israel estaba en la occidental. Los tres pueblos, Israel, Moab y Amón eran de la misma raza; ahora bien, para explicarnos esta certeza histórica, la Biblia nos lo cuenta como si fuera la historia de una familia. Abrahán es un tío de Lot (cf. Gn 12, 27); del sobrino de Abrahán, Lot, nacen dos hijos Moab y Ben Ammí. Así, la Biblia contándonos la historia de una familia nos está describiendo la relación entre pueblos vecinos.

    Pero, ¿por qué lo cuenta valiéndose de la narración del incesto?

    El libro del Levítico (Lv 18) condena cualquier forma de incesto y considera abominables a quienes lo cometen. No obstante, Amón y Moab eran dos países que habían oprimido a los israelitas, cuando intentaba penetrar en la Tierra Prometida. Aunque fueran de su misma sangre, los israelitas guardaban rencor a estos pueblos. Una manera de manifestarles su desprecio era llamarles abominables; y lo hacían literariamente afirmando que su origen procedía de un incesto.

   Queda todavía lejos el perdón y la misericordia, tan arraigados el Nuevo Testamento.

martes, 15 de enero de 2013

¿CUÁL ES EL NUCLEO DEL ANTIGUO TESTAMENTO?


                                                                             Francesc Ramis Darder


El AT relata la larga experiencia que tuvo Israel de la proximidad de Dios. El AT es muy largo y habla de muchas cosas, pero todas ellas se entretejen alrededor de una experiencia fundamental, a saber: la gesta mediante la cual Yahvé liberó a Israel de la esclavitud de Egipto.

    Oigamos la voz de la Palabra: “Mi padre era un arameo errante ... que bajó a Egipto ... los egipcios nos maltrataron ... nosotros clamamos a Yahvé, Dios de nuestros padres, ... y Yahvé nos sacó de Egipto con mano fuete y brazo extendido (Dt 26, 5b-9). En otros pasajes del AT aparecen párrafos semejantes (Dt 6, 20-24; Jos 24, 2b-13). Estas palabras se han venido llamar el “Pequeño Credo Histórico” de Israel. Cuando a un israelita le preguntaban “¿en qué Dios crees?”; respondía: “En el Dios que librera: Yahvé”.

    El núcleo del AT radica en la certeza de que Dios es liberador; el pueblo de Israel nace a partir de la liberación otorgada por el Señor. Notemos bien este detalle: Nuestra vivencia de Dios, nuestra práctica cristiana, es auténtica cuando origina en nuestra vida la experiencia de liberación, es decir, solidaridad, militancia, entrega, constancia, gratuidad. Las situaciones que provocan en nuestra vida escrúpulos, pasotismo, pereza, búsqueda de la comodidad; no provienen del Dios verdadero porque no engendran en nuestro entorno el gozo de la liberación.

    La liberación de la esclavitud de Egipto culminará en la Alianza del Sinaí (Ex 19-31) y en el don de la Tierra Prometida (Josué). Aunque los profetas recordarán constantemente a los israelitas la necesaria fidelidad al Dios que libera, el pueblo se apartará fácilmente da la ley del Señor. Los profetas anunciarán la llegada del Mesías. Será el Mesías quien portará la auténtica liberación e instaurará la alianza definitiva. Estas promesas se cumplirán en Jesús de Nazaret. El es el Mesías esperado que  presenta el auténtico rostro de Dios (Dios es un padre que nos quiere) e instaura el Reino de Dios (la realidad sostenida en el amor). ¡Sólo el amor hace las cosas nuevas!

miércoles, 9 de enero de 2013

¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA “ABBA”?

                                                                                                          Francesc Ramis Darder

Los hebreos, en el siglo I, utilizaban tres lenguas. En el culto del Templo empleaban el hebreo; en las tareas administrativas y oficiales se valían del griego; en la vida familiar, con los amigos, y en la oración personal, usaban el arameo.

    Los evangelios, como documentos cualificados, se redactaron en griego; pero algunas palabras de Jesús permanecieron en arameo: “Amén, así sea (Mt 5, 18)”, “Abba, padre mío querido (Mc 14, 36), “Talitha kum, niña levántate (Mc 5, 41), Elí, Elí, lemá sabataní; ¿Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado? (Mt 27, 46)”, etc.

    Joachim Jeremias, uno de los biblistas más importantes del siglo XX, investigó el sentido de los términos arameos y hebreos del evangelio, especialmente la voz “abba”.

    La palabra aramea “abba” fue, originalmente (II aC.), un término del lenguaje infantil: significaba “papá”. En la época del Nuevo Testamento (I dC.), el uso no se limitaba al habla de los niños, también la utilizaban los jóvenes y adultos para dirigirse a su padre, cuando la relación era muy entrañable. La mejor traducción es “padre mío querido”. La voz “abba” denota que la relación padre-hijo reposa en la confianza, el respeto, el cuidado, la responsabilidad, el cariño y el conocimiento: el hijo está sostenido en las buenas manos del padre, sabe que el padre nunca le abandonará sino que le cuidará con amor.

    La religión judía del siglo I raramente se dirigía a Dios como Padre. En cambio Jesús, al comunicarse con Dios, le llama Padre (Lc 10, 21); y matiza el significado de Padre con la denominación “abba, padre mío querido” (Mc 14, 36): el Padre no es alguien distante, sino quien sostiene con ternura la vida de Jesús y la alienta con su misericordia.

    Jesús proclama que Dios es nuestro Padre (Mt 5, 45): el “abba” que especialmente cuida de nosotros. Jesús al enseñarnos el “Padrenuestro” (Mt 6, 9-13), nos invita a dejarnos abrazar por Dios, Y a vivir con alegría el evangelio para sembrarlo en el corazón del mundo, tan necesitado de gracia y de ternura.

martes, 8 de enero de 2013

"LOS SABIOS, TESTIGOS DEL DIOS DE LA VIDA", LIBRO DE FRANCESC RAMIS DARDER

                                                        
   


                      
    
Los sabios, testigos del Dios de la vida
Itinerario de vida cristiana a la luz de los libros sapienciales y los salmos (Libro del animador) 
Francesc Ramis Darder - Casa de la Biblia






























































Los sabios, testigos del Dios de la vida
Itinerario de vida cristiana a la luz de los libros sapienciales y los salmos (Libro del participante) 
Francesc Ramis Darder - Casa de la Biblia