martes, 13 de abril de 2021

PRINCIPADOS SUMERIOS

 


                                                        Francesc Ramis Darder

                                                        bibliayoriente.blogspot.com



El desarrollo de la Baja Mesopotamia determinó que las grandes ciudades fueran convirtiéndose en principados que, por razones económico-políticas, vivieron enfrentados entre sí. Mientras la Baja Mesopotamia experimentaba la conflictividad entre los principados, los semitas del norte, especialmente los asentados en la región de Kish, iniciaron un período expansivo (ca. 2900 a.C.), que culminará con el dominio de Sargón, monarca semita, sobre Sumer y Acad (2334 a.C.). Así pues, la historia política del Dinástico Arcaico pivota, por una parte, sobre la lucha entre los principados sumerios, y por otra, sobre la creciente influencia de los semitas del norte sobre el territorio de Sumer; sin descuidar por ello la conflictividad con los elamitas que, establecidos en la zona irania, depredaban el territorio mesopotámico.   

    Como hemos referido, hacia el 2900 a.C., los semitas asentados en la región de Kish, iniciaron una etapa expansiva. La ciudad sumeria de Kish, situada en el territorio de Acad, se alzaba en el cruce de caminos entre la Alta y la Baja Mesopotamia, por eso detentaba un papel relevante en el control del comercio. Hacia el 2700 a.C., el sumerio Enmebaragesi reinaba en la ciudad de Kish; debía ser un soberano poderoso, pues derrotó a los elamitas, originarios de la meseta irania, obteniendo un gran botín a su costa. Sin embargo, su hijo, Agga (ca. 2650 a. C.), fue derrotado por el rey de Uruk, Gilgamesh. Los conflictos mencionados certifican que las contiendas bélicas entre las ciudades eran frecuentes, a la vez que subrayan la permanente amenaza de los elamitas que, procedentes de territorio iranio, pretendían la riqueza mesopotámica.

    La ciudad de Kish pudo levantarse de la derrota ante Uruk, pues Uhug, gobernante de Kish (ca. 2580 a.C.), se hizo con la ciudad de Hamazi, capital de la región del mismo nombre, situada entre los ríos Diyala y pequeño Zab. Más adelante, Mesilim (2550 a.C.), soberano de Kish, adquirió relevancia en la Baja Mesopotamia. Edificó un templo en la ciudad de Girsu; como hemos reiterado, el templo era el centro neurálgico de la urbe, de ahí que la edificación del santuario sugiera la autoridad de Mesilim sobre Girsu y su principado. También actuó de mediador en los conflictos entre Lagash y Umma, ciudades sumerias relevantes, y con el tiempo, adquirió autoridad sobre los gobernantes de Lagash y Adab; ambos acontecimientos desvelan la prestancia de Mesilim en el territorio de Sumer.

    Mientras Kish aumentaba su autoridad, la ciudad de Ur, también en territorio de Sumer, atravesaba una época dorada, como atestiguan las tumbas de Meskalamdug y Akalamdug, antes mencionadas, en el cementerio real de Ur (ca. 2600 a.C.). Como Ur disponía de un puerto fluvial en el Eúfrates, su rey, Mesannepadda (ca. 2560-2525 a.C.), fundador de la I Dinastía de Ur, acrecentó el comercio hasta convertirla en una ciudad importante. Sucedía entonces que la vecina ciudad de Nippur, morada del dios Enlil, era el corazón espiritual del país de Sumer. Con intención de acrecentar su autoridad en tierra de Sumer, Mesannepadda colaboró en la construcción del templo de Enlil. Sin embargo, poco después advino la incursión de los elamitas procedentes del reino de Awan, en la región irania, que devastó el territorio de Kish. Mesannepadda aprovechó la ocasión para conquistar Kish y, reforzado por el aura religiosa que le dio la edificación del templo de Nippur, dominó la región meridional de Mesopotamia; su poderío también le permitió establecer relaciones comerciales con la ciudad de Mari, en Siria nororiental. Su sucesor A-annepadda (ca. 2525-2485 a.C.), atento a la responsabilidad de la realeza en el mantenimiento de los templos para poder contar con el auxilio divino y para ratificar su autoridad sobre la región, levantó el templo de Ninhursag, en El-Obeid. Su inmediato sucesor, Meskiagnunna (ca. 2485-2450 a.C.), siguiendo el mismo criterio,  entronizó a la diosa Nilil en el templo de Nippur. De ese modo, la I Dinastía de Ur no solo dominó el territorio, también alentó la paz y el desarrollo, pues la construcción de templos, eje espiritual y administrativo de la ciudad, certifica el auge de Ur y sus zonas de influencia.

    Un acontecimiento repentino turbó la bonanza que disfrutaba la ciudad de Ur. La región de Hamazi, antaño conquistada por Uhug, soberano de Kish, y ahora dependiente de Ur tras la conquista de Mesannepadda, se sublevó guiada por su caudillo, Hatanish, hasta hacerse con el control de Kish (ca. 2450 a.C.). Ahora bien, el soberano de Akshak, ciudad vecina, arrebató enseguida la ciudad de Kish al soberano de Hamazi. Muy poco después, Eannatum (ca. 2455-2.425 a.C,) asumió el trono de Lagash; tuvo que confutar un ataque elamita, y enfrentarse a los principados sumerios de Ur, Uruk, Akshak, y Kish, e incluso a las tropas de Mari, procedentes de Siria noroccidental. Sin embargo, Eannatum rechazó a los elamitas, conquistó Ur, Uruk y Kish, y derrotó al soberano de Akshak. Surgió entonces un problema fronterizo entre los territorios de Lagash y Umma. El soberano de Umma, Ush, se apoderó de la zona de Gu-edinna, colindante con Lagash. Dolido de la afrenta, Eannatum atacó Umma. La población de Umma se sublevó hasta matar a Ush, su rey, para protegerse de la represión de las tropas de Lagash. Su sucesor, Enakalle, estableció un tratado de paz con Eannatum, así el rey de Lagash recuperó la región que Umma le había usurpado. Con intención de solemnizar la victoria, Eannatum hizo levantar la “Estela de los Buitres”, conservada actualmente en el Louvre. El emblema constituye la interpretación religiosa de la victoria de Eannatum sobre Ush, pues muestra como Ninguirsu, divinidad tutelar de Lagash, se impone sobre Sahra, dios de Umma.

    Las conquistas permitieron a Eannatum apoderarse de la mayor parte del territorio de Sumer. Ahora bien, los conflictos entre Lagash y Umma continuaron; por eso, los sucesores de Eannatum, Ennantum I (ca. 2425 a.C.) y Entemena (ca. 2400 a.C.), incapaces de contener el ataque, establecieron un tratado de fraternidad, quizá de sumisión, con el soberano de Uruk, Lugal-Kinishe-Dudu (ca. 2400 a.C.). La debilidad de Lagash determinó una sucesión de soberanos (Ennantum II, En-Entarz, Lugalanda), hasta que asumió el trono Urukagina (ca. 2350 a.C.); el soberano, como constaremos más adelante, publicó un edicto de reforma administrativa para implantar la paz social en el territorio de Lagash. De pronto, apareció en escena Lugalzagesi (ca. 2340-2316 a.C.), soberano de Umma. Destruyó la ciudad de Girsu, y conquistó Lagash, Uruk y Ur, enseñoreándose de todo el territorio de Sumer. Lugalzagesi controló un amplio territorio que consolidó mediante la concesión de tierras a templos y palacios de las ciudades sometidas; así detentaba el gobierno central, mientras los territorios sometidos se convertían en vasallos. Las inscripciones extienden su dominio a lo largo del Tigris y el Éufrates, incluso desde el “Mar Inferior”, Golfo Pérsico, hasta el “Mar Superior”, el Mediterráneo; no debemos pensar que ejerció un verdadero dominio sobre tan vasta extensión, tan solo que algunas tropas o comerciantes alcanzaran el Mediterráneo y comerciaran desde los puertos del Golfo. Por grande que fuera, el poderío de Lugalzagesi cayó bajo la espada de Sargón de Acad (ca. 2334-2279 a.C.), el caudillo semita que había iniciado la expansión en la región de Kish. En definitiva, la historia del Dinástico Arcaico atestigua el desarrollo económico y la conflictividad entre los principados sumerios; certifica la constante amenaza extranjera representada por los elamitas; y sentencia la absorción final del territorio sumerio por el semita Sargón de Acad.


miércoles, 7 de abril de 2021

PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS

 


                                                        Francesc Ramis Darder

                                                       bibliayoriente.blogspot.com



¿Por qué eran tan atractivas las primeras comunidades cristianas?

Teología del testimonio cristiano

Para comprender el fenómeno de la expansión del cristianismo

El objetivo de esta reflexión es sondear una respuesta a una pregunta amplia y que se ha formulado en muchas ocasiones: ¿dónde radicaba el atractivo que las primeras comunidades cristianas ejercían sobre la sociedad de su tiempo? El cristianismo primigenio era muy plural, constituido por conversos del judaísmo y del paganismo, pertenecientes a culturas distintas y procedentes de países diversos. Así lo sugiere el libro de los Hechos de los Apóstoles cuando señala la identidad de quienes escuchaban a Pedro en Pentecostés (Hch 2,8-11).

ISBN: 
9788428836692
Fecha publicación: 
02/03/2021
Encuadernación:
Núm. páginas: 
184
Código interno: 
206411
17,00

jueves, 1 de abril de 2021

FRASES BÍBLICAS ABRIL

 


                                                       Francesc Ramis Darder

                                                       bibliayoriente.blogspot.com



Domingo de Pascua 4 Abril

“¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado” (Mc 16,6).

¿Qué reflexión me sugiere la resurrección de Jesús en mi vida personal?

 

Domingo segundo de Pascua. 11 Abril.

“Tomás dijo a Jesús: ¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20,28).

¿Soy consciente que la presencia de Jesús resucitado me acompaña en el camino de la vida?

 

Domingo tercero de Pascua. 18 Abril.

“Jesús se presentó en medio de los apóstoles y les dijo: Paz a vosotros” (Lc 24,36).

El testimonio cristiano implica el compromiso por la paz y la justicia. ¿Acontece así en mi vida?

 

Domingo cuarto de Pascua. 25 Abril.

“Dijo Jesús: Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas” (Ju 10,11).

¿Me ofrece confianza y seguridad saber que Jesús es el buen pastor de mi vida?